Cuando empiezas a sentir y hacer más caso a tus sentimientos, en vez de a tus pensamientos, las cosas comienzan a surgir distintas y con más eficacia.

Los pensamientos oscurecen el camino y no te dejan avanzar en la vida. Por culpa de los pensamientos se toman malas decisiones y caminos errados.

Los pensamientos son voces calculadoras que dominan y encierran tus sentimientos y te convierten en una marioneta de tu propio ego, dejando de lado el ser.

El (ser), es cercano al los sentimientos y al corazón. Mientras que los pensamientos son cercanos a la mente, “EL EGO” y por supuesto, no son tu esencia espiritual y más cercana a tu propia realidad. Son la esencia construida por por miles de conductas que te han rodeado a lo largo de tu vida.

Cuando empiezas a tomar decisiones que nacen desde tus sentimientos, desde el corazón y “TU SENTIR”, te das cuenta de que mejora tu vida y que tus decisiones son más acertadas de este modo.

Haz la prueba: Sentir es amar, mientras que pensar es querer. Si cuando los pensamientos llegan a tu mente, no los escucha con tanta creencia y visualizas al mismo tiempo, que es lo que cree y piensa tu corazón “tus sentir y sentimiento”, verás que llega paz y tranquilidad, y que tus actos se convierten en hechos más reales y efectivos. No surgen remordimientos y las dudas desaparecen de tu vida. Esto lo puedes aplicar en cualquier ámbito. Desde el ámbito laboral, al ámbito de pareja (AMOR) y de vida personal.

¡Pruébalo… Siente el corazón, y su voz, y deja de hacer caso a los pensamientos, tu ego y tu mente. ¡Mejorarás!

Autoría: Albert Espinola © Todos los derechos reservados.