Una mujer madura es una mujer de batalla, de guerra, que no teme, que no se oculta ni calla. Es esa que ha superado experiencias desagradables, que le han roto el corazón, que se ha descubierto y ha aprendido después de mucho dolor lo importante que es poner primero su bienestar. Ha vivido tantos altibajos que no se inmuta más, no se sorprende, no se escandaliza cuando la intentan dañar. Es cabeza fría y de forma inteligente siempre consigue solucionar sus problemas

Si amas a una mujer madura, terminarás aprendiendo lecciones de ella. A su lado creces, te transformas, siempre y cuando la quieras de verdad, siempre y cuando le ofrezcas libertad, de lo contrario ella pronto ya se habrá ido de tu lado. Así que pon atención, esta mujer te puede hacer muy feliz, porque cuando ama, lo hace con todo su corazón y te da su lealtad sin medidas. Además, aprendes estas otras lecciones:

Ella no necesita ser rescatada, más bien te apoya y se ayudan mutuamente, no quiere que la salves, no está en peligro, ella se aventura y la incertidumbre la mantiene motivada a seguir viviendo con entusiasmo. Lo que una mujer fuerte quiere de ti es que la ames, que la apoyes, que seas su soporte, no que vayas tras de ella creyendo que es demasiado débil para ir sola.

Ella no es débil, sus lágrimas no son de capricho, es de real dolor; cuando llora no es porque sí, es porque está sintiendo un terrible peso en su alma. Es fuerte, pero tiene límites, y si las lágrimas la acompañan es porque ha llegado al tope y necesita liberar la presión. No se queja, pero sí grita si hace falta, no se guarda lo que siente jamás.

No tiene miedo a lo desconocido, aventurarse es su forma de encontrarle sentido a la vida. Es un alma libre y como libre necesita libertad siempre. Esa mujer aprendió que nadie jamás la puede enjaular, no permite que le pongan cadenas. Puede amarte con todo su corazón, pero si intentas controlarla, alzará vuelo y se irá de tu lado. Así aprendes a valorar su grandeza, su gracia, su admirable e irrompible independencia.

Tiene sueños que la emocionan y la mantienen motivada. Le encanta planear y te demuestra su amor incluyéndote en cada uno de sus planes porque espera que la acompañes, que seas su amor que la apoya. Si esperas que solo viva para ti, la perderás muy rápido.

Es independiente, le gusta tener control de todo en su vida y aunque se compartan gastos y responsabilidades, no le gusta retenerse a tener lo suyo por sí misma. Por ello trabaja, se esfuerza, se las ingenia, crea, construye. Una mujer fuerte es muy astuta que termina siendo tu soporte en todo, incluso cuando tú ya no puedes seguir y debes descansar.

Una mujer fuerte no se guarda lo que siente, la honestidad es su norte y si no te encaminas con esa premisa, jamás podrán estar bien como pareja. Te enseña a ser más comunicativo de lo normal, para una mujer fuerte no existen secretos, y así como es transparente respecto a todo, espera que su pareja también lo sea. Valora la verdad, aunque duela, ella te enseña a mantenerte fiel a ti mismo y respetar a los demás.

Después de amar a una mujer fuerte, aprendes que el amor no es cualquier cosa, lo valoras más, aprendes a respetar más a las personas, a mantenerte leal y honesto, siempre.

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