Si no lo haces tú como padre o madre, se encargará la sociedad de moldear la forma en que se ve a sí misma. A menos que ella misma vaya aprendiendo. Pero la construcción de su seguridad y confianza puede empezar desde casa, gracias a tu esfuerzo y enseñanzas. No le enseñes a tu hija que debe esperar por un príncipe azul, enséñale que ella misma puede rescatarse, que ella misma puede conseguir lo que quiera si se esfuerza.

No le hagas creer que es una princesa delicada. Que se puede marchitar porque es muy débil. Ella no es débil, no le hagas creer eso con cuentos de fantasía. Demuéstrale que es fuerte y que se puede convertir en toda una guerrera. Una luchadora que va tras lo que quiere sin esperar que nadie se lo lleve en bandeja de plata.

Enséñale a empoderarse, a tener el conocimiento necesario para lograr sus metas. Motivarla a que quiera ser algo más que la esposa de alguien, enséñale a tomar sus propias decisiones basadas en sus deseos, en lo que quiere para su vida y no en lo que los demás esperen de ella. Que sin importar lo que quiera hacer, lo haga, pero que sea por su propia decisión.

No críes a una hija que se sienta débil si está sola, que no crea que pueda resistir la vida si no tiene a un hombre a su lado. Críala sabiendo que pasará por cosas difíciles y que deberá enfrentarlas para ganar experiencias. Que tendrá muchísimos obstáculos y muchísimas personas mal intencionadas que querrán que fracase. Enséñale a ser fuerte, a responder ante ataques y a amarse a sí misma.

Si ella tiene el conocimiento, sabrá defenderse a sí misma. Si la ayudas a convertirse en una mujer capaz, con habilidades extraordinarias y una autoconfianza impresionante, jamás tendrás que preocuparte por el hombre que llegue a su vida.

Nadie mejor que ella sabrá cómo tratarlo, cómo actuar frente a él y cómo deshacerse de él si sus intenciones no son buenas. Haz que sea un ser humano luchador y digno, que sea capaz de reconocer su propio valor y jamás permita en su vida menos de lo que merece.

No la animes a esperar toda su vida por una hermosa boda en la que se unirá a un hombre que deberá respetar y servir hasta el final de sus días. Enséñale lo que es el amor, lo que puede esperar de un hombre y lo que es bueno o no para ella. No le inculques la idea de que como mujer debe aguantarlo todo porque no es así. Más bien enséñale a luchar por su felicidad donde sea y con quien sea que ella quiera.

No permitas que se convierta en una persona desapercibida. Ella es alguien en este mundo con un propósito, ella quiere brillar y tú como padre debes ayudarla a lograrlo.

Así que en vez de ahorrar dinero para el día de su boda, gástalo en una buena educación para ella y más importante, en vez de prepararla para su matrimonio, prepárala para sí misma. Enséñale amor propio y auto confianza. Enséñale a levantar su voz y luchar por quién es y lo que quiere.

Si haces que tu hija sea fuerte y capaz, no tendrás que preocuparte jamás por quién se case con ella. Ella será su mejor protectora.