El amor entre dos personas funciona cuando todo lo malo (sombras, defectos y verdades) de cada uno, son comprendidos, conocidos y revelados. Después, la salubridad nace y el amor se construye con firmeza. En una buena relación todo empieza así. De lo contrario, no nace el amar, si no el simple e insalubre querer.

Tu relación sentimental con tu pareja no funciona porque no has enseñado quién eres realmente al otro. Y al mismo tiempo, la persona que tienes en frente se ha dedicado a hacer lo mismo que tú haces. No enseñar sus verdades, y sólo enseña lo que cree que al otro le va a gustar.

Fracasa la relación, porque desde un inicio vendiste un personaje de ti tratando de contentar a esa persona que dices amar. Claro, con el tiempo, dejas de actuar dicho personaje; es normal, te cansas de ser quien no eres. Y es ahí donde empiezan muchos conflictos con tu pareja.

El problema de esto reside en la falta de amor propio. El amor propio es amar todas tus carencia y defectos. También tus virtudes y cualidades, ¿cómo no? Pero si no aceptas las cosas negativas de ti; si no las cuidas y las amas, huyendo de ellas… es imposible llegarse a amar por completo a uno mismo.

Necesitas convencerte y creer que sí eres también todas esas cosas malas y a partir de allí tratar de trabajarlas y mejorarlas. Equilibrarlas y darles mejoras.

En cuanto a la relación se refiere, eso se debe de contemplar desde un inicio. Debe existir ese amor propio por parte de ambas personas. Y por supuesto, desde el inicio debe existir la comunicación que hará que dos personas se conozcan sin máscaras y con total transparencia.

La comunicación servirá para exponer todo de ti al que tienes al frente y viceversa; y desde allí tomar la decisión de si aceptar y amar a esa persona o si mejor no aceptar y decidir no iniciar con ningún tipo de vínculo sentimental.

Amar en pareja, es construir con el que tienes frente de ti. Es aceptar quien es esa persona que decides amar.

Amar es una decisión, no un hecho que se asume y ya. No asumes amar porque sí, porque tienes ganas de ser amado y quieres cariño.

Amar implica amor y cariño, claro que sí, pero también la responsabilidad de entregar toda tu verdad y aceptar del mismo modo la verdad del que tienes delante de ti. ¿Si no para qué empezar algo con alguien, si en realidad ni la conoces, si en realidad no la puedes llegar aceptar?

¿Qué quieres, amar a un actor o a un auténtico ser humano, con todas sus luces y sombras?

Hazte esta pregunta…

Comunícate con la persona que tienes en tu vida. Expón con claridad quién eres, sé sincero y pide con dignidad la verdad del otro. Y a partir de ahí, viaja a su lado si así lo decides. (Recuerda, que debes elegir bien a tu copiloto de vida, porque al fin de cuentas es quien también pondrá música en tu viaje).

Ama sus cualidades y ayuda a mejorar sus defectos y mancanzas.

Únete a esa persona porque en realidad la amas, no sólo porque la quieres.

El querer es egoísta; incluso diría yo, cobarde, es desear obtener cosas del otro para calmar tu propios vacíos. En vez de aceptar y llenar esos vacíos tú mismo con todo tu ser y coraje. Con autoanálisis y responsabilidad propia.

Si te amas de verdad, no tendrás vacíos porque habrá aceptación. Y eso te dará la posibilidad de emprender un viaje en el amor más verdadero, leal y espiritual.

No busques completarte con alguien para que tus vacíos sean llenados. Eso no te llevará a ninguna parte. Te llenará de errores y sólo te complicarás más la vida. Viajarás con la música inadecuada y con el tiempo te cansarás de tanto ruido o melodías que no van acorde a tu ser. No todas las músicas son acordes a todos los oídos.

Si tú no te aclaras contigo mismo, si no te aceptas y amas antes, no inicies relaciones serias. Mejor ándate con relaciones efímeras de pasatiempo. Pero eso sí, no esperes obtener la grandeza y la gratitud del amar en su totalidad. Llenarás vacíos con libertinaje, que puede hacértelo pasar bien por un tiempo. Pero no te enamores en dichas relaciones, porque no serás correspondido. Eso también implica saber despegarse rápido de dichas relaciones libertinas. Y si no hay amor propio, también te costará desprenderte de ellas.

Eso es como un pez que se muerde la cola, y la base del problema está en la no aceptación de tu propia verdad. De no amarte como tal. Y de no amar como tal al otro.

Trabaja en todo esto. Comunícate y enseña quién eres y tu relación será más real. Podrás amar de verdad.

Si no es así, si no puedes enseñar quién eres, ¿para que iniciar nada con nadie?, si ni tú puedes aceptarte como tal. ¿Como pretendes que nadie te acepte?

Te cansarás del papel tarde o temprano y la obra habrá terminado.

El amor nunca habrá existido.

Autor: Albert Espinola © Todo los derechos reservados.