Soy rebelde porque no me someto, porque no me sujeto a lo que tú quieras de mí, o me quieres como soy o te puedes ir por donde llegaste y buscarte a otra. Ya pasé por tantos desamores, por tantos patanes e idiotas inmaduros que me niego a tener uno más de esos en la colección. Hace tiempo decidí que sería yo misma, que no dejaría nada de lo que soy para hacer feliz a un hombre; si quieres amarme, debes amarme tal como soy, valorar lo que hago y apoyarme siempre, si no, no te quiero en mi vida.

Aprendí a quererme, a sujetarme al hecho de cómo me sienta respecto a una persona, así que quien me hace sentir mal, automáticamente queda descartado. Quien busca alimentar una superioridad emocional al disminuirme a mí como persona, mejor que se quede bien lejos de mí. Me cansé de dar y no recibir, ahora hago lo que quiero, pensando primero en mí, si no te gusta, pues con gusto te abro la puerta para que te vayas.

Soy una rebelde orgullosa, ya no le doy importancia a la opinión que tengan los demás de mí, vivo para mí, es mi tiempo, mi bienestar, lo que haga no tiene que importarle a nadie, aunque como igual siempre tienen de qué hablar, que lo hagan, me da igual. Yo soy feliz conmigo misma, con mis decisiones basadas en ser feliz, en aportar de forma positiva a mi vida siempre. Por lo tanto, quien solo venga a querer aprovecharse, de antemano debe saber que recibirá un golpe muy duro en su ego.

No dejaré más nunca de lado mis necesidades y deseos, nadie es demasiado importante como para desvivirse por él sin recibir nada a cambio. Soy una mujer que ama con profunda pasión y de forma incondicional, es decir, que mis sentimientos no tienen un precio ni esperan una remuneración, pero tienes que saber que también me amo, y si tú no puedes amarme, yo no voy a quedarme a tu lado y suplicarte hasta que cambies de opinión. Olvídalo.

Me he rebelado contra la sociedad y sus normas absurdas, contra todo eso que me quitaba la felicidad. No quiero ser más un títere, ahora el control lo tengo yo, yo decido qué, cuándo, cómo y quién. Yo tengo el poder sobre mi vida, tardé mucho en entender el concepto de libertad, sufrí en todo el proceso, dudé de mí misma, de mis capacidades, de quién soy, de todo. Llegué a creer que no valía la pena eso de ser libre porque nunca llegaría nadie a mi vida, pues ahora estoy muy segura de algo, quienes llegan para quedarse sí que son de calidad.

Soy una mujer que busca con anhelo su autenticidad, que se mantiene firme, que vive sin retenerse, que quiere aventurarse cada día, reír, gozar, ser feliz. Soy rebelde, serlo me ha dejado encontrar mi verdadera identidad y ya no dejo que nada ni nadie retenga mi espíritu.

Soy rebelde, y si no puedes con ello porque tu esencia es querer controlar, solo vete bien lejos de mí.

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