Al pasar del tiempo, en las últimas décadas, la sociedad ha evolucionado o ha sufrido una transformación sobre su visión del contacto físico. Se ha decidido que abrazar a otra persona o darle una palmada en la espalda no es correcto. ¿Es raro? ¿Qué no son demostraciones de cariño y afecto, o respeto? Por supuesto, tiene sentido si la persona que recibe el abrazo o la palmada simplemente no está contenta con ese contacto.

Hoy en día las personas mantienen una buena distancia entre todos, no les gusta el acercamiento ni las largas charlas. No quieren un roce, un abrazo para saludar ni nada parecido porque según, eso está mal. Expertos creen que ese comportamiento de debe a un daño en la salud mental. Es que ahora vivimos en una época en la que el contacto físico perdió importancia.

Evitar el contacto físico nos lastima

Estar en contacto físico con otras personas es esencial para el bienestar emocional de las personas. Si no hay contacto, la salud mental sufre aislando las mentes y haciéndonos sentir rechazados, deprimidos o ansiosos.

No es que haga falta ir abrazando a cuanta persona te encuentres. Hasta una palmada suave en el hombro puede conseguir que te sientas aceptado y parte de un grupo, lo cual es importante para mantener una buena salud mental. Para que tomes en cuenta, un estudio del University College London confirmó que los contactos suaves como un roce, un saludo, o una palmada ayuda a las personas a sentirse más incluidas socialmente. Esto despierta a las personas, las mantiene activas y en buen ánimo para emprender sus objetivos.

Más allá de lo que se cree, el toque humano sí es vital; un ejemplo muy claro de ello es la princesa Diana. Ella fue la primera figura destacada en atreverse a estrechar la mano de alguien que tenía SIDA. ¿Sabes por qué? Porque ella estaba consciente de que un acto tan simple como ese podía traerle consuelo a alguien que sufría. Incluso ella misma animó a otros a abrazar a quienes tenían una enfermedad. Provocó innumerables debates, pero marcó una enorme diferencia.

Las advertencias confunden a las personas

Es un buen tema este nuevo surgimiento sobre los límites personales y el consentimiento. Sí, es algo positivo, pero ahora puede que ese tema haya llegado muy lejos. Ahora algunos padres de crianza temporal temen abrazar a sus hijos así como médicos prefieren ya no consolar a sus pacientes con un abrazo porque creen que pueden ser demandados.

Hasta hay historias de padres que temieron recoger y ayudar a otro niño que se cayó y se lastimó porque piensen que luego hay demasiado contacto y tergiversen sus intenciones. Sin duda, las limitaciones impuestas han creado nuevas distorsiones emocionales para las personas, haciéndonos que nos preguntemos si realmente las cosas son correctas o no lo son en su totalidad.

Para este punto el contacto físico se ha vuelto algo indeseable. ¿Qué le pasará a nuestra salud mental?

Estamos en medio de una crisis sobre el contacto humano. En los intentos de hacer que las personas se sientan más seguras, tranquilas y cómodas, al parecer se ha hecho todo lo contrario. Las personas ahora evitan el contacto físico y su salud mental poco a poco va sufriendo estragos por esa necesidad que no se satisface.

¿Crees que es necesario el contacto físico para las personas? ¿Estás de acuerdo?